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Te preguntan sobre los bienes excedentes. Di: «Los bienes excedentes pertenecen a Dios y a Su Mensajero. Así pues, sed temerosos de Dios y arreglad vuestras diferencias y obedeced a Dios y a Su Mensajero si sois creyentes.»
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En verdad, los creyentes son aquellos que, cuando se menciona a Dios, sus corazones se estremecen y cuando les son recitados Sus versículos éstos les incrementan su fe, y que confían en su Señor.
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Quienes hacen la oración y reparten de los bienes que Nosotros les proporcionamos.
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Esos son los verdaderos creyentes. Ellos disfrutarán de mayores grados de cercanía junto a su Señor, de perdón y de provisión generosa.
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De la misma manera que cuando tu Señor, con razón, te sacó de tu casa y un grupo de los creyentes se disgustó,
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te discuten ahora la Verdad, tras habérsela explicado claramente, como si les arrastrasen a la muerte ante sus propios ojos.
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Y (recuerda) cuando Dios os prometió (la victoria) sobre uno de los dos grupos, (diciendo): «Serán vuestros.» Y deseasteis que fuera el desarmado. Pero Dios quería que la Verdad quedase claramente establecida con Sus palabras y cortar la raíz de los no creyentes,
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para que la Verdad se consolide y la falsedad sea aniquilada, por mucho que les disguste a los pecadores.
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(Recuerda) Cuando pedisteis ayuda a vuestro Señor y Él os respondió: «Os reforzaré con mil ángeles, uno tras otro.»
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Y Dios no lo hizo sino como una buena nueva y para tranquilizar y aportar seguridad con ello a vuestros corazones. Pues el auxilio proviene solamente de Dios. En verdad, Dios es poderoso, sabio.
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(Recuerda) Cuando os envolvió un sueño ligero como un aporte de tranquilidad procedente de Él y descendió sobre vosotros agua del cielo para purificaros con ella y apartar de vosotros el susurro envenenado de Satanás, fortalecer vuestros corazones y consolidar vuestros pasos.
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(Recuerda) Cuando tu Señor reveló a los ángeles: «Yo estoy con vosotros. ¡Fortaleced, pues, a los que creen! Infundiré el terror en el corazón de los que no creen. ¡Golpeadles en las nucas y golpeadles en todos sus dedos
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por haber desafiado a Dios y a Su Mensajero!» Dios castiga severamente a quien desafía a Dios y a Su Mensajero.
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¡Así es! ¡Probadlo! Y sabed que el castigo del Fuego es para los que ocultan la Verdad.
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¡Oh, creyentes! ¡Cuando os encontréis a los que no creen en formación de combate no les deis la espalda!
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Quien les de la espalda ese día, excepto para cambiar su puesto de combate o para incorporarse a otra tropa, sufrirá la ira de Dios y su refugio será el Infierno ¡Qué mal destino!
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No erais vosotros quienes les matabais, sino Dios Quien les mató. Ni eras tú quien lanzaba cuando lanzabas, sino Dios Quien lanzaba, para otorgar a los creyentes una recompensa de Su parte. En verdad, Dios todo lo oye, todo lo sabe.
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¡Así es! ¡Dios destruye los planes de los que no son creyentes!
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¡Deseabais la victoria y la victoria ha venido a vosotros! Y si os abstenéis será mejor para vosotros y si regresáis Nosotros también regresaremos y vuestras tropas no os servirán de nada por muchas que sean. Dios está con los creyentes.
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¡Oh, los que creéis! ¡Obedeced a Dios y a Su Mensajero! ¡Y no le volváis la espalda mientras le escucháis!
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No seáis como aquellos que dicen: «¡Escuchamos!» pero no escuchan.
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Los peores animales ante Dios son los ciegos y sordos que no razonan.
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Si Dios hubiese encontrado algo bueno en ellos les habría hecho oír, pero aun si les hiciese oír se volverían de espaldas y se apartarían.
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¡Oh, los que creéis! Responded a Dios y al Mensajero cuando os invitan a lo que os da vida y sabed que Dios se sitúa entre el hombre y su corazón y que seréis congregados hacia Él.
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Y temed una prueba que no solamente afligirá a quienes son injustos entre vosotros. Y sabed que Dios castiga con severidad.
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Y recordad cuando erais pocos, oprimidos en la Tierra, temiendo que la gente os apresara y Él os refugió y os fortaleció con Su ayuda y os proveyó de cosas buenas para que pudierais estar agradecidos.
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¡Oh, los que creéis! No traicionéis a Dios y al Mensajero y no traicionéis a sabiendas lo que se os ha confiado.
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Y sabed que vuestros bienes y vuestros hijos son una prueba para vosotros y que junto a Dios hay una recompensa inmensa.
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¡Oh, los que creéis! Si sois temerosos de Dios, Él os otorgará criterio, ocultará vuestros defectos y os perdonará, pues Dios es el Dueño del Favor Inmenso.
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Y (recuerda) cuando los que no creían planearon hacerte prisionero o matarte o expulsarte. Ellos hacían planes y Dios hacía planes, pero Dios es Quien mejor hace los planes.
Sonraki 30 ayet →