1
Kaf, Ha, Ya, ‘Ain, Sad.
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Recuerdo de la misericordia de tu Señor con Su siervo Zacarías,
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cuando invocó a su Señor con una súplica desde un lugar solitario,
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diciendo: «¡Señor mío! Mis huesos se han debilitado y mi cabeza ha encanecido y no tengo queja, Señor, de cuando te he suplicado.
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Y, en verdad, temo por mis familiares después de mí, pues mi esposa es estéril. Otórgame, pues, un hijo
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que herede de mí y de la familia de Jacob. Y hazlo, Señor, complacido.»
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«¡Oh, Zacarías! En verdad, te anunciamos un hijo de nombre Juan. No habíamos dado ese nombre a nadie antes de él.»
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Dijo: «¡Señor mío! ¿Cómo podré tener un hijo siendo mi mujer estéril y habiendo llegado yo, por la mucha edad, a la decrepitud?»
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Dijo: «Así ha hablado tu Señor: Eso es sencillo para Mí. Yo te creé anteriormente, cuando no eras nada.»
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Dijo: «¡Señor mío! Dame una señal.» Dijo: «Tu señal será que no hablarás con nadie durante tres noches, aun estando sano.»
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Así pues, salió ante su pueblo desde el lugar en el que rezaba y les indicó que glorificasen mañana y tarde.
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«¡Oh, Juan! ¡Toma la Escritura Sagrada con fuerza!» Y le otorgamos la sabiduría desde niño
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y le concedimos de Nuestra compasión y pureza y fue temeroso de Dios
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y bueno con sus padres y no arrogante ni desobediente.
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¡La paz sobre él el día en que nació, el día en que muera y el día en que sea devuelto a la vida!
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Y recuerda en la Escritura a María cuando se apartó de su familia hacia un lugar oriental
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y puso un velo que la apartase de ellos. Nosotros enviamos para ella a Nuestro Espíritu, que se presentó ante ella con la forma de un ser humano completo.
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Ella dijo: «En verdad, me refugio en el Clementísimo de ti, si eres temeroso de Dios.»
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Él dijo: «En verdad, yo soy un Mensajero de tu Señor para otorgarte un muchacho puro.»
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Ella dijo: «¿Cómo tendré un hijo si no me ha tocado ningún ser humano y no he perdido mi castidad?»
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Él dijo: «Así ha dicho tu Señor: ¡Eso es fácil para Mí! Haremos de él una señal para la gente y una misericordia procedente de Nosotros. Es un asunto decidido.»
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Así que ella le concibió y se retiró con él a un lugar apartado.
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Los dolores del parto la llevaron junto al tronco seco de una palmera. Ella dijo: «¡Ojalá hubiese muerto antes de pasar por esto y hubiese sido totalmente olvidada!»
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Entonces, él la llamó desde debajo de ella: «No estés triste por mi causa. Tu Señor ha puesto a tus pies un arroyo.
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Mueve hacia ti el tronco de la palmera y caerán sobre ti dátiles maduros recién cortados.»
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«Así que come y bebe y alegra tus ojos. Y si ves a algún ser humano dile: En verdad, he hecho voto al Clementísimo de ayunar, por tanto hoy no hablaré con nadie.»
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Y volvió con él a su gente llevándole en brazos. Ellos dijeron: «¡Oh, María! ¡Ciertamente, has venido con un grave asunto!
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¡Oh, hermana de Aarón! ¡Tu padre no era un hombre malo, ni tu madre era una transgresora!»
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Entonces, ella señaló hacia él. Ellos dijeron: «¿Cómo vamos a hablar con un niño que está en la cuna?»
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Él dijo: «En verdad, yo soy un siervo de Dios. Él me ha dado la Escritura y me designó profeta
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