1
Se acerca la Hora, se hiende la luna.
2
Si ven un signo, se apartan y dicen: «¡Es una magia continua!»
3
Desmienten y siguen sus pasiones. Pero todo está decretado.
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Ya han recibido noticias disuasivas,
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consumada sabiduría. Pero las advertencias no sirven.
6
¡Apártate, pues, de ellos! El día que el Pregonero les convoque para algo horrible,
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abatida la mirada, saldrán de las sepulturas como si fueran langostas esparcidas,
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corriendo con el cuello extendido hacia el Pregonero. Dirán los infieles: «¡Éste es un día difícil!»
9
Antes de ello, ya el pueblo de Noé había desmentido. Desmintieron a Nuestro siervo y dijeron: «¡Un poseso!», y fue rechazado.
10
Entonces, invocó a su Señor. «¡Estoy vencido! ¡Defiéndete!»
11
Abrimos las puertas del cielo a una lluvia torrencial
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y en la tierra hicimos manar fuentes. Y el agua se encontró según una orden decretada.
13
Le embarcamos en aquello de planchas y de fibras,
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que navegó bajo Nuestra mirada como retribución de aquél que había sido negado.
15
La dejamos como signo. Pero ¿hay alguien que se deje amonestar?
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Y ¡cuáles no fueron Mi castigo y Mis advertencias!
17
Hemos facilitado el Corán para que pueda servir de amonestación. Pero ¿hay alguien que se deje amonestar?
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Los aditas desmintieron y ¡cuáles no fueron Mi castigo y Mis advertencias!
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En un día nefasto e interminable enviamos contra ellos un viento glacial,
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que arrancaba a los hombres como si hubieran sido troncos de palmeras descuajadas.
21
Y ¡cuáles no fueron Mi castigo y Mis advertencias!
22
Hemos facilitado el Corán para que pueda servir de amonestación. Pero ¿hay alguien que se deje amonestar?
23
Los tamudeos desmintieron las advertencias
24
y dijeron: «¿Vamos a seguir a un solo mortal, salido de nosotros? ¡Estaríamos extraviados y deliraríamos!
25
¿A él, entre nosotros, se le iba a confiar la Amonestación? ¡No, sino que es un mentiroso, un insolente!»
26
¡Mañana verán quién es el mentiroso, el insolente!
27
Vamos a enviarles la camella para tentarles. ¡Obsérvales y ten paciencia!
28
Infórmales de que el agua debe repartirse entre ellos y de que beberán por turno.
29
Llamaron a su paisano, que se hizo cargo y desjarretó.
30
Y ¡cuáles no fueron Mi castigo y Mis advertencias!
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