1
'lr. Éstas son las aleyas de la Escritura y de un Corán claro.
2
Puede que los infieles deseen haber sido musulmanes...
3
¡Déjales que coman y que gocen por breve tiempo! ¡Que se distraigan con la esperanza! ¡Van a ver...!
4
Nunca destruimos ciudad cuya suerte no estuviera decidida.
5
Ninguna comunidad puede adelantar ni retrasar su plazo.
6
Dicen: «¡Eh, tú, a quien se ha hecho bajar la Amonestación! ¡Eres, ciertamente, un poseso!
7
Si es verdad lo que dices, ¿por qué no nos traes a los ángeles?»
8
Haremos descender a los ángeles de veras y, entonces, ya no les será dado esperar.
9
Somos Nosotros Quienes hemos revelado la Amonestación y somos Nosotros sus custodios.
10
Antes de ti, mandamos a otros enviados a los pueblos antiguos.
11
No vino a ellos enviado que no se burlaran de él.
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Así se lo insinuamos ahora a los pecadores,
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pero no creen en él, a pesar del ejemplo que han dejado los antiguos.
14
Aun si les abriéramos una puerta del cielo y pudieran ascender a él,
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dirían: «Nuestra vista ha sido enturbiada nada más, o, más bien, somos gente a quienes se ha hechizado».
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Sí, hemos puesto constelaciones en el cielo, las hemos engalanado a las miradas,
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y las hemos protegido contra todo demonio maldito.
18
Pero, si uno de ellos escucha a hurtadillas, entonces, le persigue una llama brillante.
19
Hemos extendido la tierra, colocado en ella firmes montañas y hecho crecer en ella de todo en la debida proporción.
20
Y hemos puesto en ella subsistencias para vosotros y para quien no depende de vuestro sustento.
21
No hay nada de que no dispongamos Nosotros tesoros. Pero no lo hacemos bajar sino con arreglo a una medida determinada.
22
Hemos enviado los vientos, que fecundan, y hacemos bajar del cielo agua, de la que os damos a beber y que no sabéis conservar.
23
Somos Nosotros, sí, Quienes damos la vida y la muerte, Nosotros los Herederos.
24
Ciertamente, conocemos a los que de vosotros se adelantan y, ciertamente, conocemos a los que se retrasan.
25
Tu Señor es Quien les congregará. Él es sabio, omnisciente.
26
Hemos creado al hombre de barro arcilloso, maleable,
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mientras que a los genios los habíamos creado antes de fuego de viento abrasador.
28
Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: «Voy a crear a un mortal de barro arcilloso, maleable,
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y, cuando lo haya formado armoniosamente e infundido en él de Mi Espíritu, caed prosternados ante él».
30
Todo los ángeles, juntos, se prosternaron,
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