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CUANDO EL CIELO se resquebraje,
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en obediencia a su Sustentador, como debe;
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y cuando la tierra sea aplanada,
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y expulse lo que hay en su seno, y quede totalmente vacía,
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en obediencia a su Sustentador, como debe --:
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¡[entonces,] Oh hombre –tú [que] ciertamente has estado afanándote en pos de tu Sustentador penosamente-- entonces Le encontrarás!
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Y aquel cuyo registro le sea entregado en su mano derecha,
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habrá de tener un ajuste de cuentas fácil,
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y volverá dichoso con los de su misma clase.
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Pero aquel cuyo registro le sea entregado detrás de su espalda,
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llegará a implorar la aniquilación:
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pero entrará en las llamas abrasadoras.
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Ciertamente, [en su vida terrenal] vivió alegre entre gente de su misma clase --
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pues, ciertamente, jamás pensó que habría de regresar [a Dios].
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¡Claro que sí! ¡Su Sustentador le veía perfectamente!
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¡PERO NO! Juro por el [efímero] arrebol del crepúsculo,
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y la noche, y lo que va desplegando [paso a paso],
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y la luna, cuando va creciendo hasta estar llena:
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que [así también, Oh hombres,] avanzaréis vosotros de estadio en estadio.
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¿Qué les pasa, pues, que no creen [en la Otra Vida]?
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y ¿[que] cuando oyen recitar el Qur’án, no caen postrados?
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¡No, sino que los que se empeñan en negar la verdad desmienten [esta escritura divina]!
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Pero Dios sabe bien lo que ocultan [en sus corazones].
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Anúnciales, pues, un doloroso castigo [en la Otra Vida] –
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salvo a quienes [de ellos se arrepientan,] lleguen a creer y hagan buenas obras: ¡ésos tendrán una recompensa incesante!