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que tú eres uno de los enviados
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Revelación que ha hecho descender el Poderoso, el Compasivo
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para que adviertas a una gente cuyos padres no fueron advertidos y están descuidados.
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Se ha hecho realidad la palabra dictada contra la mayoría de ellos y no creen.
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Cierto que les pondremos en el cuello argollas que les llegarán hasta el mentón y no podrán moverse.
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Hemos puesto una barrera por delante de ellos y otra por detrás y les hemos velado, no pueden ver.
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Es igual para ellos que les adviertas o que no les adviertas, no creerán.
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Sólo admite la advertencia quien sigue el Recuerdo y teme al Misericordioso aunque no Lo vea.Anúnciale perdón y una generosa recompensa.
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En verdad Nosotros damos la vida a los muertos y escribimos las obras que adelantaron y las huellas que dejaron. Cada cosa la recogemos en un registro claro.
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Llámales la atención con el ejemplo de los habitantes de la ciudad, cuando llegaron los enviados.
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Cuando enviamos a dos y los negaron; y entonces los reforzamos con un tercero y dijeron: Hemos sido enviados a vosotros.
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Dijeron: No sois sino seres humanos como nosotros y el Misericordioso no ha hecho descender nada, sólo estáis mintiendo.
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Dijeron: Nuestro Señor sabe bien que hemos sido enviados a vosotros,
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pero no nos corresponde sino hacer llegar el mensaje con claridad.
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Dijeron: Realmente tenemos un mal presagio de vosotros, y si no desistís, os lapidaremos y recibiréis de nuestra parte un doloroso castigo.
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Dijeron: Sea para vosotros vuestro presagio. ¿Es que no vais a recapacitar? Pero no, sois gente que se excede.
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Y desde el extremo de la ciudad vino un hombre corriendo que dijo: ¡Gente mía! ¡Seguid a los enviados!
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¡Seguid a quienes no os piden nada a cambio y están guiados!
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¿Cómo podría no adorar a Quien me creó y a Quien habéis de volver?
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¿Vais a tomar, aparte de Él, dioses, cuya intercesión no me valdría de nada si el Misericordioso quisiera causarme algún daño y que tampoco podrían salvarme?
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Si lo hiciera, estaría claramente extraviado.
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Yo creo realmente en vuestro Señor, escuchadme pues.
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Se dijo: ¡Entra en el Jardín!Dijo: ¡Pobre de mi gente! Si supieran
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que mi Señor me ha perdonado y me ha puesto entre los que Él ha honrado.
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Y no mandamos contra ellos, después de él, ningún ejército bajado del cielo, ni lo hemos mandado nunca.
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Bastó con un sólo grito y fueron aniquilados.
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¡Qué pena de siervos! No había mensajero que les llegara del que no se burlaran.
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